Pensar que no duele es tanto como pensar que nunca paso, mientras que mis manos temblaban mis ojos simplemente no respondieron a ese llamado. Lo interesante es que mi corazón sabia que lo que en ese instante necesitaba era fortaleza y no su tan peculiar forma de quejarse.
A casi una semana y a manera de comentario puedo decir, me sorprende y comienzo a admirar tu fortaleza, no me enoja ni mucho menos me pone triste, pero gracias, esa fortaleza me ayuda, me hace querer ser como tu. Me hace Fuerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario