Comenzó este febrero de muy buena manera, un tanto atento al posible fin del mundo anunciado por la luna de los últimos días de enero que invitaban a contemplarla, haciendo que la diferencia entre día y noche no fuera más que una pequeña diferencia. Llego a mis manos por esas mismas fechas El mundo de Sofía una novela escrita por el noruego Jostein Gaarder. Un tanto indiferente comenzó su lectura pero motivado recientemente por la falta de sueño y una hamaca que he improvisado para estos días de lluvia he avanzado de muy buena manera, creo que lo terminare para el lunes próximo, no sé si me este ayudando para salir un poco adelante, para enfrentar el montón de miedos que ahora tengo, o simplemente para distraer mi mente del inminente retorno a clases.
Muchos se han quejado de la lluvia, del frio y del viento que está haciendo. Yo lo acepto en un par de ocasiones me moleste porque simplemente no podía salir sin tener que mojarme, pero eso me recordó que siempre me gusto mojarme, siempre me gusto salir y saltar sobre los charcos hasta que mis zapatos empapados dejaran entrar el agua a los calcetines, que el pantalón de mezclilla pesara tanto que fuera molesto regresar a casa. Recordé que si el fuego purifica todo. El agua es mas bondadosa y solo se lleva lo incensario.
Así que regrese a ese sitio que tanto me gusta y pude ver como la ciudad brillaba más que ayer. Vi que después de todo solo Sobre las alas del amor volara el alma a casa, al mundo de las ideas. Donde será liberada de la cárcel del cuerpo.


Y bueno no queda mas que comenzar a pensar como ira este semestre. Ya les ire contando.

Escribi mientras escuchaba: Por que el jefe ya viene de regreso y esas canciones me hacen recordarlo.

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