Creo que dejare de escribir..
Un poco enredadas aun las ideas poco claras, poco sanas, poco interesantes. Pero quizás solo es reflejo del pensamiento. Como siempre lo fue.
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Intente hablar conmigo con las ganas que lo hacia con los demás, encontré silencio. Un silencio quizás por el hecho de que solo fueron estupideces las que me reclame, por el hecho que aun no sé si es bueno o malo. Aun así me enfrente a mi mismo, buscando respuestas, buscando consejos. Confié en los demás y es que ellos lograron ganarse mi confianza, Hoy confió en mi mismo?....
Me había olvidado como funciona esto de la nostalgia, esto de querer y querer y querer y no conseguir idear nada, esto de soñar sueños que son preciosos y terribles a la vez sin poder expresarlos, esta inquietud permanente, la piedrita en el zapato. Yo no sé, nunca supe lo que hacía que las palabras se fueran alineando unas con otras, y ahora menos. Las cosas, el mundo, pareciera fragmentarse, pedacitos de cosas, ir de allá para acá, hacer muchas cosas, no hacer nada, como trozos de algo que no alcanza a juntarse, que no logra transformarse en una sola cosa. O como algo incapaz de separarse y ser todo al mismo tiempo; ser tolo lo que querías que fuera. Sinceramente siempre supe que esto no es más que una excusa para desviarme la atención, una especie de sacada de vuelta metafísica, pero la verdad es que me parece más bien lo contrario.
Encima de todo estába el silencio, fiel compañero que siempre llegaba con la soledad de las noches. Y motivado por la intuición de que aún queda algo en mi corazón, una leve estructura, como una tela de araña, tan infinitamente frágil, casi inexistente, imaginaria, que una sola palabra dicha demasiado cerca podría romperla. El problema está en que no sabía si fue sólo imaginaria, si estaba tratando desesperadamente de proteger algo que ya no estaba ahí. Ante eso quise preguntar si hay, pero la sola pregunta contravendría el silencio y la respuesta esperaba fuera un Si, Pero por la circunstancias en la que la misma pregunta había nacido llevaba aun respuestas obvia, un NO tan enorme quizás más grande que la misma esperanza que guardaba. Entonces me quede callado e hice como si nada, que es lo que me funciona hasta el momento. Me como mis sueños-pesadilla y no pongo nada polémico en mi nick de messenger ni en ninguna otra parte. Escondo las pistas, digo cosas asépticas, inocuas, cómo estás, cómo te ha ido, cuéntame de ti, que en realidad significa pídeme algo, desea algo de mí.
Sé que tuve que quedarme quieto y esperar, que fue algo que dije que no haría, así es quizás disimulaba que esperaba, puse cara de estar parado en una esquina porque es lo que tenia que hacer y no porque no me quedara otra. Fingí tener una vida, abría los ojos cuando sonaba el despertador y daba vueltas en la cama, luche con los sueños esos, con las sábanas, con lo enredado que me dejaba el vacío de las noches. Me quedaba en casa por que no existía lugar en el que quisiese estar. No quejarme, o al menos quejarme para adentro, sonriente en todo momento. Responder muy bien cuando me preguntan cómo estás, convencerme de que no hay sufrimiento porque no hay nada por lo que sufrir. Mientras tanto tener una fe ciega en el tiempo, como si no faltaran tanto meses aún, como si el mundo no pudiera dar cientos de vueltas en la universidad, como si supiera lo que voy a encontrar entonces.
Nunca supe si eso mejoraría o empeoraría, pero sabía que valía la pena.
Aun así hoy digo que La claridad del pensamiento como el mejor camino y el no arrepentirse de nada.
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